Terapia floral y Coaching

Para ti si: 

 

¿Has perdido tu empleo, estás desorientado y no sabes que hacer con tu vida?

 

¿Estás deprimido y no le encuentras sentido a nada?

¿Terminas de perder a un familiar y estás en pleno duelo?

¿Te sientes demasiado estresado y te faltan horas para llegar a todo?

 


Aprendiendo a decir NO

La lección de vida de muchas personas y la mía también. El no saber decir que no cuando algo nos molesta, no nos apetece, sin sentirnos culpables, o sin que nos hagan sentir culpables los demás es todo un reto, y no todo el mundo sabe hacerlo. 



Por desgracia nos han educado en una sociedad que al decir que NO a ciertas peticiones o situaciones nos tachan de egoístas, teniendo la creencia de que no nos van a querer, y al final, sobretodo las mujeres terminamos cediendo, hasta que nos damos cuenta que con estas conductas aprendidas nos terminamos enfermando. Con esto no digo que haya que tirarse la manta a la espalda y solo hagamos los que nos de la real gana, porque eso tampoco es. Pero hay que ser conscientes y buscar un equilibrio para conseguir hacer lo que nos apetece y lo que a veces “obligan” las circunstancias. Ante todo hay que respetar, pero también hacerse respetar.



Un ejemplo muy clásico son las obligaciones e imposiciones familiares, en el que hacer lo que ha hecho toda la  familia. Las obligaciones familiares de ir a tal o cual sitio porque van todos… y claro, tienes que ir tu también. Y cuando tu vas y dices… -”no, es que yo NO voy a ir”- va a salir alguien, que dice que te quiere mucho y que sólo por tu bien te obliga a hacer aquello que tu no quieres… Pues bien, te diré, porque a mí también me lo dijeron en su día y fue ahí cuando abrí los ojos, que si realmente esa persona que dice que te quiere tanto, y que sólo lo dice por bien, te quisiera tanto como dice, respetaría tu decisión. Eso es querer, que no es lo mismo que imponer y dejar que cada uno tome su camino, aunque se equivoque.