Mascotas y niños

 

Cuando ya tenemos una mascota en casa y está próxima la llegada de un bebé, si queremos que todo fluya con normalidad y su comportamiento no se convierta en un problema se tienen que tener en cuenta algunos aspectos.

 

EL PERRO es un animal de costumbres y lo ideal es que lo vayamos acostumbrando a lo que serán las nuevas rutinas, nuevos horarios, etc, evitando con esto que el animal sufra ansiedad.

 

Hay que intentar que todos los cambios que vayamos introduciendo en casa, como montar la habitación, introducir el carrito y cuna del bebé, el perro los asocie positivamente, con juegos, chuches, o lo que más le guste. E incluso algunos etólogos recomiendan ir introduciendo sonidos de bebes llorando para que se vayan acostumbrando.

 

 

Y por descontado, la llegada del bebe no será escusa para no cubrir las necesidades de atención, juego, paseos, socialización, etc del perro. Pero si por el horario es imposible estar con nuestra mascota tanto tiempo como antes, iremos reduciendo progresivamente el tiempo que pasamos con él antes de la llegada del bebé. Lo peor son los cambios drásticos, y esto también es aplicable cuando estamos mucho tiempo en casa por una baja, vacaciones o teletrabajo, siempre se harán los cambios progresivamente causándole así el menor impacto posible.

 

También hay que tener en cuenta que los bebés crecen muy rápido y pronto se pondrá a gatear y querrá coger todo lo que se le ponga a su alcance, y más a un peluche que corretea por casa. Y aquí es cuando debemos maximizar las precauciones y desde pequeños enseñar a los niños a lo que se puede y no se le puede hacer a la mascota, y así de paso evitamos desagradables accidentes.

 

Son muchos vídeos de los supuestamente “graciosos”, en los que el perro tiene que aguantar ciertas conductas de los niños como tirones de orejas, de la cola o el pelo, achuchones excesivamente cariñosos que terminan en marcaje, o lo que es peor en mordisco, y no es por culpa del perro, sino por los adultos, que por excesiva permisividad o por desconocimiento no rectifican a los niños, terminando la acción de juego en un buen susto.

 

GATOS. Si la mascota es un gato, también hay que tener precauciones, y al igual que con el caso de los perros, las precauciones serán más con los niños, ya que también habrá que enseñarles a no molestar a los gatos cuando están en sus momentos de siesta, ni a cogerlos cuando estos no están por la labor de ser agarrados y achuchados como un muñeco. Para los gatos es muy recomendable que si no lo tenían ya, se les prepare un lugar en donde se puedan esconder cuando quieran estar tranquilos. También será muy recomendable que pensemos con antelación si vamos a permitir que el gato tenga acceso a toda la casa como antes o va a tener la habitación del bebé restringida, entonces también deberá ser algo progresivo.

 

Tanto en perros como en gatos, se recomienda la toma de un preparado floral personalizado según la especie y carácter de la mascota que ayudará a adaptarse mejor a los cambios, gestionar la tolerancia al nuevo miembro de la familia, celos, territorialidad, etc.

 

 

 

Bibliografía y referencias